“La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”

30/1/2026

A inicios de enero de este año, el papa León XIV dirigió su mensaje con motivo de la 59.ª Jornada Mundial de la Paz, titulado “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante”. En esta nota, reflexionamos a partir de algunas citas extraídas de dicho mensaje.

«“¡La paz esté con ustedes!” es su palabra, que no sólo desea, sino que realiza un cambio definitivo en quien la recibe».

En un mundo atravesado por múltiples guerras y conflictos, la paz cristiana no es solo un deseo, sino una experiencia que transforma. Nace del encuentro con Cristo resucitado y reorienta nuestras relaciones personales hacia el cuidado de la vida, el reconocimiento del diferente, la justicia y el bien común.

«Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante».

Una paz que no se impone por la fuerza, sino que transforma desde dentro. Esta paz cuestiona las lógicas del poder, del odio y de la exclusión. Desde la fe, propone caminos de reconciliación que comienzan en el corazón humano y se proyectan hacia la vida social. 

«La paz de Jesús resucitado es desarmada, porque desarmada fue su lucha».

La paz desarmada nos desafía a rechazar la violencia y el miedo. Desde el Evangelio, la fuerza no está en dominar, sino en actuar con misericordia, escuchar el dolor ajeno y liberarse del engaño de la violencia.

«La bondad es desarmante. Quizás por eso Dios se hizo niño».

La fe cristiana propone la bondad como fuerza transformadora. En la fragilidad de un niño, Dios revela que el cambio profundo no nace del poder, sino de la cercanía y el cuidado.

«La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. [...] Es necesario mostrar que la paz no es una utopía, mediante una creatividad pastoral atenta y generativa».

El mensaje insiste en que la paz es posible y nos invita a acogerla, reconocerla y promoverla. Esa paz se vuelve desarmante cuando comienza en gestos cotidianos que orientan las decisiones y transforman comunidades, instituciones y relaciones sociales.

«Un servicio fundamental que las religiones deben prestar a la humanidad que sufre es vigilar el creciente intento de transformar incluso los pensamientos y las palabras en armas [...] Las grandes tradiciones espirituales nos llevan a ir más allá de los lazos de sangre o étnicos, más allá de las fraternidades que solo reconocen al que es semejante y rechazan al que es diferente».

Las religiones están llamadas al servicio de la paz, desactivando discursos que dividen y excluyen, y abriendo horizontes de fraternidad, capaces de reconocer la dignidad del otro más allá de toda frontera.

«Hoy, la justicia y la dignidad humana están más expuestas que nunca a los desequilibrios de poder entre los más fuertes».

La paz tiene una dimensión política. Hay que contrarrestar actitudes fatalistas, desesperanza y desconfianza, sosteniendo toda iniciativa espiritual, cultural o política que contribuya a la construcción de la paz. Es necesario promover el desarrollo de la sociedad civil, de formas de asociacionismo responsable, experiencias de participación no violentas y prácticas de justicia reparadora, tanto a pequeña como a gran escala.

Créditos de imágenes: Antoine Mekary, Jesuitas del Perú, Sant’Egidio Madrid, NIH, Kelly Latimore, Coop, Diócesis de Coria-Cáceres, PuntoEdu